La comunidad universitaria se reunió el 20 de noviembre de 2025 para celebrar el tradicional encendido del árbol, un momento que invitó a detenernos y reconocer la fuerza que tiene la esperanza cuando se comparte. La ceremonia inició en silencio, con velas que fueron iluminando poco a poco el espacio, acompañadas por una oración que nos recordó la importancia de ser luz para las personas que tenemos cerca y para la realidad que buscamos transformar. Fue un gesto sencillo, pero profundamente significativo, que conectó con el espíritu humanista que nos caracteriza.
En este ambiente de recogimiento y alegría, nuestra rectora. Mtra. Rosa Alejandra García Bado, dirigió un mensaje que llamó a abrir el corazón en este tiempo de espera. Señaló que el nacimiento que se aproxima nos inspira a amar con más generosidad, a crecer con humildad, a perdonar con valentía y a mantener vivos nuestros sueños. Sus palabras nos recordaron que la formación que promovemos no se limita al aula: se expresa también en los vínculos, en la sensibilidad y en la capacidad de mirar a la otra persona con dignidad.
El encendido del árbol dio continuidad a este mensaje, convirtiéndose en un símbolo de aquello que cada integrante de nuestra comunidad anhela para el cierre del año. Al ver el campus iluminarse, se hizo evidente que la vida universitaria también se construye con estos encuentros que fortalecen la cercanía, la gratitud y el sentido de pertenencia. Cada luz encendida invitó a recordar lo que llevamos dentro y lo que deseamos compartir con las demás personas.
La convivencia concluyó con churros, chocolate y un ambiente de alegría que reafirmó nuestra identidad como un espacio donde el trato humano es el centro. Este momento renovó el compromiso de seguir formando a personas sensibles, solidarias y conscientes del impacto que pueden generar en su entorno. Con el árbol encendido, iniciamos un tiempo para mirar hacia adelante con una esperanza que nos impulsa a seguir construyendo comunidad.
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