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Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que nos invita a hablar de un tema que sigue siendo difícil de nombrar, pero que necesita espacios para ser escuchado con respeto y empatía. En este marco, en la Universidad Marista de Guadalajara realizamos las Jornadas para la Prevención del Suicidio, tres días de actividades para sensibilizar a nuestra comunidad sobre la importancia de hablar, escuchar y acompañarnos.  

Las jornadas comenzaron con la charla “Lo que no siempre se dice: hablemos de suicidio”, impartida por Miguel Ángel González Domínguez, del Centro Integral de Recuperación Familiar (CIRF). A través del diálogo con las y los estudiantes, se abordó la importancia de construir redes de apoyo, reconocer señales de alerta y saber cuándo es necesario recurrir a ayuda profesional. Entre las ideas compartidas quedó una especialmente significativa: lo que más nos ayuda es ser humanos, ser comunidad, escuchar y validar las emocionas de la otra persona. Beatriz Oceguera, responsable de la Jefatura de Materias Sello y coordinadora de la actividad, recordó también que nuestra universidad busca ser un espacio donde podamos construir redes que sostengan y den esperanza. 

El segundo día, la comunidad disfrutó de «Todas las cosas brillantes», una obra presentada por Teatro María Teresa, compañía invitada. Este monólogo de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe, texto que se ha puesto en escena en el mundo durante más de 11 años por diversas compañías, ofreció una experiencia cercana e interactiva para reflexionar sobre aquellas personas, experiencias y pequeños momentos que hacen que la vida valga la pena. 

El 10 de septiembre cerramos las jornadas con “El pasillo de la vida”, un espacio para compartir nuestras razones para vivir. Mascotas, música, comida, flores, familia, amaneceres y atardeceres llenaron de color los dibujos y pinturas de estudiantes y colaboradores, mientras frases como “Eres valioso”, “No estás solo”, “Está bien no poder con todo” y “Estoy contigo” quedaron como mensajes para toda la comunidad.  

Estas jornadas fueron un recordatorio de que acompañarnos importa y de que construir una comunidad donde podamos hablar y pedir ayuda es una forma de cuidarnos.