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HISTORIA

Universidad Marista de Guadalajara

La Universidad Marista de Guadalajara, inspirada por la obra Marista, surge como un proyecto de Educación Superior que propone formación profesional incluyente a la sociedad tapatía, con el objetivo de dar continuidad a la propuesta educativa Marista en Guadalajara, tanto para los egresados de los Colegios Maristas como para los jóvenes que tengan como fin llegar a ser profesionistas competentes, con una sólida formación integral que les ayude a ser buenos cristianos y virtuosos ciudadanos.

Todo esto trae como resultado que los alumnos prefieran a la UMG no sólo por el prestigio educativo de más de 100 años en México, sino también, por el valor agregado que la Institución les ofrece con una forma de ser, actitudes y valores humanos.

Esta Institución brinda un amplio portafolio de servicios educativos que incluye Bachillerato, Licenciaturas y Posgrados. Además de un Centro de Educación Continua y a Distancia que ofrece servicio a todas aquellas personas y empresas con deseos de superarse y recibir una formación académica y humana de excelencia.

Durante el ciclo escolar 1989–1990 iniciaron las primeras carreras universitarias en las instalaciones de Luis Pérez Verdía No. 361, bajo el nombre de Universidad La Salle Guadalajara.

El 14 de mayo de 1990 se firmó el convenio entre la Normal Superior Nueva Galicia y la Universidad La Salle de la Ciudad de México, alianza que permitió la transformación institucional de Normal Superior a universidad y la oferta formal de programas universitarios, fecha que se reconoce como el aniversario oficial de la institución.

En agosto de 1997, debido al crecimiento de la universidad, las actividades académicas se trasladaron al inmueble ubicado en Enrique Díaz de León No. 90, donde permanecieron hasta julio de 2003, año en que la comunidad se muda a su campus actual y adopta el nombre de Universidad Marista de Guadalajara.

Discípulos de Marcelino Champagnat, Hermanos y Laicos, juntos en la misión, en la Iglesia y en el mundo, entre los jóvenes, especialmente los más desatendidos somos sembradores de la Buena Noticia, con un peculiar estilo Marista, en la escuela, y en otros campos educativos. Miramos hacia el futuro con audacia y esperanza.”